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Cataluña: Una solución financiera multilateral para un problema falsamente territorial bilateral

Hoy voy a salirme del campo de la planificación financiera personal para dedicarle unas lineas a un problema financiero que amenaza con convertirse en un conflicto personal y social de primera magnitud en España. Me servirá para mostrar cómo los problemas financieros que parecen no tener solución, se pueden resolver cuando se distribuyen adecuadamente los derechos y los deberes de todos y cuando no se permite que algunos manipulen en su interés los  distintos factores del problema.

La transición Española fue en esencia un reparto ordenado del régimen de Franco entre los poderes emergentes entonces (partidos, sindicatos, iglesia, comunidades…). El consenso constitucional se logró mediante asegurar a cada uno de los  participantes la cuota parte correspondiente de poder y de dinero incluso aun cuando las fuentes de ese dinero incluyeran a veces partidas de origen poco claro.

Muy pronto resultó evidente que la relación financiera entre las comunidades  y el conjunto del estado, se pidió como una relación bilateral. El Pais Vasco lo consiguió y Cataluña se conformó con la expectativa de poder influir decisivamente en la toma de decisiones a nivel estatal.

Este modelo amenazó desde el principio con tensiones insoportables. Se pretendió controlar a Cataluña con el famoso café para todos en un intento de convertir el problema bilateral en otro multilateral.

Mientras los partidos nacionalistas catalanes han ido consiguiendo más financiación utilizando ese poder de bloqueo, han ido invirtiendo en exacerbar lo más posible el hecho diferencial que justifica todas sus demandas.

Ha llegado el momento en que ni el Estado puede ceder más financiación a Cataluña, ni los partidos nacionalistas catalanes pueden seguir financiando sus propias ineficiencias y su particular corrupción. Esto es lo que nos lleva a la incesante demanda de independencia.

Nadie parece encontrarle más solución al problema que la de dejar que se estrellen contra la justicia y el poder del Estado o la de ceder a todo o parte de sus pretensiones. Ambas, malas soluciones.

Es necesario entender que el problema no tendrá solución mientras se acepte el terreno de juego definido por los nacionalistas: es decir, un problema territorial bilateral entre el gobierno de la Generalitat y el Gobierno de la Nación.

La solución tiene que pasar por pasar de lo territorial a lo financiero y de lo bilateral a lo multilateral. Voy a tratar de explicar los pasos que habría que dar para disolver el problema enquistado.

1.- El Estado y todas la sociedad debe aceptar el principio de que la solidaridad interterritorial tiene que tener un solo objetivo válido: dejar de ser necesaria. Toda solidaridad que proponga un permanente trasvase de fondos sin esperanza de que esos fondos reviertan en una mejora de la economía destinataria hasta que ésta no los necesite, está abocada a ser contestada permanentemente.

2.- Hay que diseñar un sistema basado en todos los factores que ahora se tienen en cuenta para repartir financiación (territorio, población, insularidad…..) para determinar el superávit o el déficit de cada comunidad siendo el total una suma cero.

3.- Hay que aceptar el principio de que quien necesita pide y quien otorga decide. Es decir, sería necesario que las comunidades deficitarias, plantearan proyectos a las comunidades financiadoras. Las financiadoras decidirían qué proyectos financiar e incluso ejecutar con plena decisión en el proyecto pero dentro de lo solicitado por la comunidad deficitaria. Y sabiendo que todo fondo no utilizado o comprometido pasaría a ser controlado por el Gobierno Central. De este modo, el Gobierno central se quitaría del conflicto y serían las propias comunidades las que decidirían los proyectos a financiar, sea el Corredor Mediterráneo o la mejora de infraestructuras o el apoyo al emprendimiento…..

En resumen, hay que conseguir que exacerbar las diferencias regionales deje de ser el mecanismo más potente para negociar financiación, que el gobierno central deje de manipular políticamente las subvenciones en función de los territorios donde el partido gobernante tiene o necesita poder, que las comunidades deficitarias dejen de dormirse en la seguridad de un flujo indefinido de financiación gratuita para alimentar su propio clientelismo.

Si la Unión Europea hubiera adoptado un sistema de reparto similar al que hemos padecido en España, probablemente la Unión Europea habría dejado de existir hace tiempo. Felizmente Alemania tiene mucho que decir sobre donde se gasta Grecia el dinero.

 

2 comentarios en «Cataluña: Una solución financiera multilateral para un problema falsamente territorial bilateral»

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