Hagamos viables las pensiones (II)

2ª Idea

Aprovechar el potencial de la renta variable a largo plazo.

El sistema público de pensiones tiene dos tipos de problemas. Los que afectan a la sostenibilidad a largo plazo debido a la evolución demográfica y los que afectan a la liquidez actual del sistema.

Hoy me voy a centrar en el primer tipo de problemas. Me parece que los problemas a corto plazo son importantes pero son secundarios, es decir, solo surgen por no haber actuado a tiempo cuando los problemas de hoy eran problemas futuros. En nuestras presentaciones de negocio del año 2000 ya hablábamos de que la seguridad social tenía un deficit estructuras del 220%, es decir que en el año 2000 ya sabíamos que se necesitaría todo el PIB de dos años enteros para subsanar ese déficit.

Ya decíamos entonces que el famoso Pacto de Toledo no era otra cosa que un pacto de silencio cuya única utilidad era sacar del debate público un problema que ningun partido ni ningún agente social era capaz de resolver.

La segunda idea que aportamos desde aqui al debate sobre el futuro de las pensiones públicas es la de aprovechar el extraordinario potencial de rentabilidad de la renta variable a muy largo plazo para re equilibrar el balance entre ingresos y gastos previstos a partir de 15 o 20 años en adelante.

En el capítulo 10 de nuestro libro “Tu dinero hoy y mañana”, explicamos con detalle el valor de este concepto en los plazos muy largos. Si bien es cierto que rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, el comportamiento de los mercados durante los ultimos 200 años si parece una referencia razonable sobre cómo pueden desarrollarse las cosas en el futuro. Hay muchas otras secciones en el libro destinadas a aclarar estos temas.

Hacia un verdadero Fondo de Garantía de Pensiones Futuras

Sea cual sea la solución que se busque para los problemas a corto plazo de las pensiones, es imprescindible encontrar financiación para un verdadero Fondo de Reserva de las Pensiones. Y no me refiero a una ficción contable como la que incomprensiblemente ha venido disfrutando de ese nombre los últimos años. Felizmente se terminó lo que nunca existió salvo en los sueños contables del gobierno.

Me refiero a un verdadero fondo de reserva invertido en activos totalmente ajenos a los riesgos que protege, que no sea una ficción contable y que busque alcanzar su propia suficiencia sin poner en riesgo la liquidez presente. En mi opinión eso solo se puede conseguir por medio de aportaciones regulares a una cartera de renta variable global bien gestionada. Por activos ajenos al riesgo que protegen quiero decir activos localizados fuera de España como hacen los noruegos o como hacen los países del Golfo para sus Fondos de Futuras Generaciones.

En concreto, el presupuesto de gasto público debería incluir por ley una contribución mensual a ese Fondo de Reserva financiada mediante reducciones de gasto público en otros epígrafes y calculada para que baste a financiar las futuras necesidades del sistema de pensiones eliminando paulatinamente la necesidad de utilizar las aportaciones de los trabajadores hasta que el 100% de las pensiones sean pagadas por el Fondo.

De este modo en un futuro, las contribuciones a la seguridad social se dedicarían a engrosar el Fondo, mientras que su patrimonio serviría para ir pagando a los jubilados vivos de cada momento. Un mecanismo similar al de una gaita gallega en la que la aportación de aire no se destina a la producción inmediata de sonido sino a incrementar la reserva de aire, mientras el aire existente en la vejiga es el que produce el sonido.

En vez de calcular el valor del fondo voy a hacer una estimación de lo que se necesitaría para un solo individuo mileurista (Juan) y de este modo saber qué sería necesario aportar desde hoy mismo para asegurar la pension de Juan

Asumamos que este Juan empieza a cotizar a los 20 años de edad y se jubila a los 65 con una expectativa de vida de 30 años más (hasta los 95), muy superior a la esperanza actual de vida pero en línea con la posible evolución futura de estas expectativas.

Asumiendo una inflación media del 2% anual, la pensión equivalente que Juan necesitará para mantener su poder adquisitivo será de 2437€, cantidad que iría subiendo cada año hasta alcanzar 30 años después los 4415€ mensuales.

Pues bien, asumiendo que el fondo durante la fase de disposición diera una rentabilidad de un 4%, serían necesarios unos 700.000€ para financiar la pensión de Juan hasta su fallecimiento sin que perdiera poder adquisitivo.

Entonces ya sabemos que nuestro objetivo es acumular 700.000€ durante los 45 años que Juan tardará en alcanzar  la edad de jubilación de 65 años.

Siguiendo las tesis de nuestro libro, en la fase de acumulación asumiremos una rentabilidad nominal (para economistas = no deflactada) total (que incluya dividendos) de un 12% anual.

Haciendo los cálculos, habría que aportar a ese fondo por cuenta de Juan 200€ mensuales, cantidad que se iría revalorizando un 2% anual.

¿Son financiables estos 200€ mensuales por cada Juan mileurista? Yo creo que sí. Entre cotización personal y cotización empresarial, Juan está cotizando hoy para atender al sistema de salud y al sistema de pensiones cerca de un 35% de su salario, o sea unos 350€ mensuales. Reservemos 150 para la sanidad y quedan 200 que podríamos dedicar a su pensión futura si no tuviéramos que dedicarlos a pagar sus pensiones a los jubilados actuales.

Resumiendo

Es matemáticamente posible financiar la futura pensión de un mileurista (y por extensión la de cualquier otra persona), con las actuales cotizaciones a la seguridad social.

El único obstáculo que nos impide hacerlo es el tener que dedicar el 100% de lo recaudado para financiar las pensiones actuales.

Necesitaríamos una implantación gradual que vaya reduciendo paulatinamente las necesidades actuales y aprovechando todos los ahorros producidos para empezar a alimentar el plan a largo plazo. La 1ª Idea que expliqué en mi artículo anterior sobre este mismo tema sería una manera de empezar a crear ese espacio en las cuentas de la seguridad social.

En próximas entradas, seguiré aportando ideas para hacer viables las pensiones del futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *