Hagamos viables las pensiones (Recapitulación antes de continuar)

Desde hace unos días vengo publicando una serie de entradas en este blog con el título “Hagamos viables las pensiones”. Buena parte del primer artículo lo dediqué a justificar por qué mi opinion es relevante en este debate a pesar de mi escasa preparación teórica.

Los comentarios que me han llegado me obligan a detenerme un momento y recapitular antes de seguir proponiendo ideas que pueden ser consideradas “ocurrencias” o fórmulas mágicas por los expertos oficiales.

En la vida siempre habrá una contradicción entre la utilidad de las visiones generales y la necesidad de descender al detalle. El experto siempre nos advertirá de que “el diablo se esconde en los detalles” mientras que el visionario achacará al experto que “los árboles no le dejan ver el bosque”.

En mi opinión (en mi calidad de visionario más que de experto) ni el visionario ni el experto pueden recorrer solos el camino sin el otro. De la dialéctica entre ambas perspectivas es de donde surgen las verdaderas soluciones.

Pero también en mi calidad de visionario no experto pero sí experimentado, me parece importante ponernos de acuerdo en algo. Puedo no ser un experto en llegar a Roma o puedo creer que todos los caminos llevan a Roma pero me parece que no cabe duda que desde Madrid, cualquier camino que apunte hacia el Este tendrá más posibilidades de acercarme a Roma que los que apunten hacia los demás puntos cardinales.

Con todo lo anterior quiero expresar el siguiente principio: No me hace falta saber cuantificar el impacto probable de una determinada propuesta para determinar su utilidad. Me basta con demostrar que la idea va en la dirección adecuada para presentarla. Y me basta demostrar que las soluciones propuestas hasta ahora no resuelven el problema sino que solamente lo postergan para justificar por qué sería necesario considerar soluciones distintas e incluso revolucionariamente distintas.

Lo que vengo a decir en los artículos anteriores de esta serie es:

1.- El problema de las pensiones no tiene solución mediante los mecanismos que se vienen aplicando o debatiendo desde los últimos 30 años. Yo tenía un perro que lo aprendía absolutamente todo. Se me ocurrió enseñarle a no comer y por poco lo consigue. Estaba a punto de conseguirlo pero se me murió. Esto es lo que acabará pasando con las pensiones si se sigue haciendo lo mismo.

2.- La solución tiene que venir mediante:

a) abrir un hueco lo mayor posible en el flujo de caja actual para empezar a financiar la solución a largo plazo sin dañar el presente.

b) Tomar medidas a largo plazo que cambien la naturaleza del sistema hacia un sistema no distributivo sino de capitalización

3.- Las ideas concretas expuestas hasta ahora son

a) Convertir las nuevas pensiones en seguros de ingreso mínimo

b) Aprovechar el potencial de la renta variable a largo plazo

c) Convertir las pensiones no contributivas en prestaciones en especie.

También podrían tener su aspecto positivo para las pensiones las ideas expuestas en el artículo “Soluciones liberales tras un diagnóstico feminista”

Seguiré en próximos capitulos de esta serie proponiendo ideas y animo a mis lectores a participar en el debate con comentarios o ideas propias. De momento agradezco los comentarios que me han hecho llegar por diversos medios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *